El caos de la movilidad de Zaragoza, capítulo II: PlaZa, la agonía de los empleados que tiene tres condicionantes
Decenas de trabajadores piden ayuda en redes sociales para completar sus desplazamientos, especialmente al polígono PlaZa

Amazon ha abierto un nuevo centro logístico en el polígono industrial Centrovía. Ha contratado a cerca de 200 personas, aunque su intención es que, cuando la planta esté a pleno rendimiento, la plantilla llegue a los 600 trabajadores. El movimiento se produce mientras la compañía reorganiza parte de sus trabajadores entre sus distintos centros y refuerza sus equipos de cara a las campañas de ventas más destacadas que vienen por delante, como el Black Friday y la Navidad.
Al unísono, las redes sociales se han llenado de mensajes de personas que buscan alternativas de movilidad para poder llegar hasta sus puestos de trabajo. «Vivo en Las Delicias y no tengo forma de llegar al trabajo. ¿Alguien hace el mismo recorrido hasta el almacén de Amazon?», pregunta uno de los usuarios. «Yo utilizo la línea de La Muela a las 5:00 y luego me bajo en Centrovía», dice otro de los usuarios de Facebook, que intenta ayudar a un trabajador principiante en apuros. En algunos casos se piden, literalmente, a conductores que incluso no hacen ese mismo trayecto: “pagaría una cantidad a cambio de que alguien me lleve a PlaZa”.
Otros casos van todavía más lejos y ponen sobre la mesa desplazamientos hacia diferentes polígonos desde Cadrete, Cuarte, Valdespartera o Santa Isabel. Son personas que buscan a alguien con quien compartir coche porque, sencillamente, no encuentran una alternativa que encaje con sus horarios.
No parecen casos aislados. Los mensajes se repiten entre personas que llegan por primera vez a estas naves y descubren las dificultades para desplazarse hasta ellas. Para algunos, la alternativa pasa por pagar alrededor de 25 euros diarios en taxi. Para otros, toca levantarse de madrugada y buscar la manera de llegar hasta una parada de conexión, como la de Carlos V, desde otros puntos de Zaragoza, incluso alrededor de las 5:00 horas cuando no existe transporte urbano que llegue a enlazar con el primer y segundo bus 501 a PlaZa de las 5:00 y 5:20 respectivamente.

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Un problema con tres responsables en el que muchos trabajadores también son responsables de la situación, pero ¿quién es el máximo «culpable» de la problemática?
La primera de las «patas» apunta directamente a las administraciones. PlaZa lleva años creciendo como uno de los grandes polos empresariales y logísticos de Zaragoza y de Europa, pero el transporte público no siempre ha evolucionado al mismo ritmo que la actividad económica de la plataforma. La línea 501 constituye una de las principales conexiones con Zaragoza durante los días laborables, pero sus horarios no se adaptan a todos los turnos de las empresas instaladas.
El resultado es una paradoja: miles de personas acuden diariamente a trabajar a una zona que genera una enorme actividad económica, pero quienes no disponen de coche pueden encontrarse con auténticos problemas para llegar hasta su puesto. El nuevo acceso a PlaZa, cuya construcción está prevista para mejorar las conexiones y descongestionar parte del tráfico, supone una inversión de millones de euros y tardará todavía en estar operativo. Mientras tanto, para determinados trabajadores, la necesidad es mucho más inmediata y poco realista cuando, además, se acude en transporte público, cuyo necesario refuerzo generaría un gasto anual de dinero público muy inferior a los 18 millones que cuesta el nuevo enlace en un único pago.
La segunda pata está en las propias empresas. En un entorno en el que los turnos pueden comenzar o terminar cuando todavía no existe una conexión de transporte público adecuada, el transporte discrecional de trabajadores podría convertirse en una alternativa, obligada por ley cuando se superan los 200 empleados o los 100 por turno. Algunas compañías han puesto en marcha sistemas para compartir coche entre empleados, pero esta solución depende en buena medida de que los propios trabajadores encuentren a alguien con quien coincidir en horario y recorrido.
Y después está la tercera pata, quizá la más llamativa: quienes terminan adaptándose al problema como pueden. En redes sociales aparecen también testimonios, como se ha podido observar, de personas que reconocen haber indicado en procesos de selección que disponían de carnet de conducir o vehículo para no quedarse fuera de una oferta de trabajo, aun cuando su situación real no les permite desplazarse fácilmente hasta el centro de trabajo.
No es una solución, sino el síntoma de un problema. Si para acceder a determinados empleos es prácticamente imprescindible disponer de coche, aunque el puesto no esté necesariamente vinculado a la conducción, quien no lo tiene parte con una desventaja evidente. Y cuando además el transporte público no encaja con los turnos, la movilidad termina convirtiéndose en un requisito laboral de facto.
PlaZa continúa creciendo y cada nueva contratación pone de nuevo el foco sobre la misma cuestión. El debate no pasa únicamente por construir nuevos accesos para los vehículos, también por la voluntad política del área de Movilidad y Servicios Públicos del Ayuntamiento de Zaragoza y de las administraciones, que llevan haciendo caso omiso a la realidad, pese a las continuas quejas, las cuales se repiten también en otros ejes metropolitanos de la ciudad.









